miércoles, 29 de abril de 2015

FEMME FATALE

A veces las femmes fatales se cuelan en mis sueños nocturnos... ¡espero que esta catarsis no las ahuyente!

¡Uma que estás en mis cielos!



FEMME FATALE

¡Nunca antes había muerto con tantas ganas! Tuve la suerte de ser bendecido por el diablo, que en este caso fumaba Nobel, vestía zapatillas de bailarina y portaba un rubor de pecado entre los muslos.

Según un poema estaba hecha de pólvora y boleros, aunque yo siempre creí que la literatura nunca podría sintetizar su lunático perfume.

Ya sabía que me iba a devorar y qué. Mi porción de celuloide hecho carne o cuento perverso de hadas, así es como la sigo olvidando. Sus pechos advertían señales oscuras. Su espalda era puerta hacia otro mundo. Sus ojos, ¡ah sus ojos!, tan parecidos al mar y a las luciérnagas.

Su secreto permanecerá a salvo conmigo en este diario: no es que no me quisiese, es que su amor verdadero era la libertad.

viernes, 24 de abril de 2015

EL LADRÓN DE CHUCHERÍAS

Una historieta con poca chicha pero con mucha chuche...

 Reconozco que cada quince días ceno chucherías.
¡Qué duras son las extravagancias!


EL LADRÓN DE CHUCHERÍAS

Sus primeros pinitos en el arte del hurto se perpetraron en la niñez. La tienda de golosinas que surtía los dos colegios del barrio testificó una habilidad y una pasión que sorprenderían al país entero.


Fue el primero en utilizar el método del butrón para desvalijar la fábrica de caramelos más conocida de la provincia con rotundo sonrojo para el gremio.


Parece ser que el alunizaje sólo lo utilizó una vez y, enseguida, lo desechó como método de pillaje. Había un paradójico respeto por el trabajo y los lugares que asaltaba, como si dentro de su corazón hubiese una dulce disputa.


Con veintitrés atracos a sus espaldas y cuatro años de investigación policial, su carrera en el negocio de las golosinas finalizó con su detención.

En su estancia en la cárcel escribió su autobiografía “Mi vida entre gollerías”, fulminante best seller que provocó que le salieran imitadores hasta en el otro lado del charco.


Su epitafio fue de lo más revelador: “Robé chucherías para demostrar al mundo que la infancia dura toda la vida”.

jueves, 23 de abril de 2015

EL CANTAMAÑANAS

Qué será lo siguiente que habré de defender, ¿que los cuchillos no cortan?, ¿que la luna es sólo un satélite?.... igual tendría que haberme dedicado a la abogacía.

Otro microdivertimento, sin más.

Los soñadores y los cantamañanas tienen algo en común.
Será que los miro con ojitos.


EL CANTAMAÑANAS



Prometió dar nubes a quien no tenía pan. Ofreció su corazón como un hotel a cien muchachas con la sana intención de colmar sus pecados. Afirmó que era posible la unión entre las tribus. Vaticinó que para dioses, nosotros. Se comprometió a escribir todas las metáforas. Juró y perjuró que sus demonios no volverían a matarlo. Convino con los escépticos acabar con la indolencia. Dejó de construir una catedral para los perdidos. Dijo que pagaría todas sus deudas, que cumpliría todos los sueños.
La palabra mañana era su preferida, sabía que el hoy está plagado de amarras.

Por eso lo extrañamos, porque en el fondo queríamos creer.